viernes, 12 de diciembre de 2008

Nieves II

La llegada de Pepe y Pelo de Fuego fue de lo más aburrido. Tal y como entraron aparcaron donde estuvieron antes los simpáticos guiris. Nos saludaron y se volvieron a meter dentro de su furgo para "inagurarla". Manda cohones.
Me acosté aburrido porque Rafa estaba cansado de esquiar y Lisa de hacer sudokus. Me hubiera gustado ir a algún sitio pero estábamos allí arriba y el pueblo más cercano estaba a un buen rato a pie.
A la mañana siguiente acabamos con el pan y las chacinas. No teníamos leche y tampoco agua, así que bebimos gélida cerveza en el desayuno. Pepe y Pelo de Fuego nos acompañaron. Rafa terminó el primero y se fue a hacer snowboard. Lisa se quedó haciendo sudokus y los tres restantes intentamos llegar al Veleta andando.
Caminar por la nieve es más difícil de lo que parece. Los pies se hunden, el caminar se ralentiza, la luz de la nieve te ciega, la ropa te pesa, el sol te abrasa, el frío te congela la cara y manos... ¿Qué hacer ante tanta adversidad? Parar, tomar aire y pedirle a Pepe que se haga un porrito. Subir no subimos mucho, lo suficiente para acabar con medio paquete de cigarrillos condimentados.
He aquí una vista


Seguimos subiendo y subiendo hasta encontrarnos no sé donde. Parecía que íbamos a subir el Everest




Arriba del mundo, sentados sobre unas rocas, recibimos una llamada de Lisa. Rafa se había roto una mano en una bajada. Pelo de Fuego se puso nerviosa y dijo que teníamos que bajar corriendo. Pepe decía que Cruz Roja lo atendería y yo estaba leyendo los mensajes que la gente escribía en las rocas. Pelo de Fuego empezó a gritar a Pepe que teníamos que bajar ya, que Lisa y Rafa nos necesitaban. Entonces Pepe sacó un plástico enorme y dijo:

-Con esto vamos a acortar camino.

Nos acercamos a una ladera, extendió el plástico, nos sentamos sobre el mismo y nos lanzamos cuesta abajo. Dos, tres y cuatro veces lo hicimos. Qué experiencia tan magnífica. Lo malo es que a la quinta vez pillamos una roca que sobresalía de la nieve y Pelo de Fuego también se partió el brazo derecho. Pepe la cogió en brazos y salió corriendo por la carretera. Se fueron sin decirme a donde iban, me dejaron allí solo con el plástico, sin cigarros. Los seguí, pero andando. Vi que pararon un coche y se fueron en él. Esto ocurrió sobre las dos y media de la tarde. Pues hasta las siete no llegué a la autocaravana. Eso no se lo perdono yo. Cuando llego me encuentro a Rafa y Pelo de Fuego con los mismos brazos escayolados. Ella llorando y él cagándose en los muertos de alguien que se le cruzó.
Había que volver a Sevilla, ya no tenía sentido estar allí. Pepe condujo su furgoneta sin problemas, pero ¿quien conduce la autocaravana de Rafa?

-Tio, tú mete las marchas que yo muevo el volante y pedales.
-Rafa que no sé conducir.
-Es muy fácil.
-Es muy peligroso, Rafa.
-Yo conduzco -dijo Lisa.
-Pero si tú no conduces desde que te sacaste el carné.
-Bueno y qué, hace un año que lo tengo y eso no se olvida, es como ir en bici.
-Vale, vale, si no os importa me gustaría ir con Pepe porque Pelo de Fuego no para de llorar, así voy yo y les doy palique ¿os importa?
-Sí, ve tú con ellos que a mi me gustaría hablar con Rafa en privado.

A Sevilla llegamos en dos horas. Rafa y Lisa tardaron cerca de seis horas. Por lo visto paraban en casi todas las estaciones de servicio porque Lisa se ponía tan nerviosa que se tenía que tomar un café, a parte de que no pisaba el acelerador a más de 100 Km/h.
Yo tengo claro que si vuelvo a Sierra Nevada me llevo una saca de bocadillos. Pasé más hambre que casi me como el jersey de lana que llevaba.


1 comentario:

THOR dijo...

qué artistra eres, qué fotos más bonitas sacastes???la próxima vez te vienes a estrenar mi furgo???