Pelo de Fuego y Pepe se fueron este finde a la playa por lo que me prestaron sus carnés de Sevici (el alquiler de bicicletas de Sevilla). Cosa que agradezco mucho, hasta cierto punto. Mi novia y yo decidimos que el domingo por la mañana era un buen momento para dar un paseo y probar este servicio municipal. Quedamos en una estación de bicis, sacamos nuestros respectivos carnés y ¡alehop!, bici para ella, bici para mi.
Grandes, pesadas, sin amortiguación alguna, un carril bici atestado de peatones y protestando a nuestro paso... ¡vaya civismo! Mi novia estaba cabreada.
Tal y como nos dijeron, Pelo de Fuego y Pepe, cada 30 minutos cambiábamos las bicis en la siguiente estación, así no tarificaba su uso y no le quitaban dinero de la cuenta. Mi novia estaba atenta al reloj y dijo que ya se acercaba el momento de dirigirnos a nuestra primera estación.
El pesado manillar me había hecho varias jugarretas bailando de izquierda a derecha; su control es harto complicado; las marchas, que están en el manillar, cambiaban sin querer y le costaba mucho subir de la de "peladea 30 veces para un metro" a la de "peladea 20 veces para un metro", e imposible llegar a la de "peladea 10 veces para un metro". A mi novia se le iba la rueda de atrás de un lado para otro cada vez que pisaba un charco, y a punto estuvo de caerse. Y la caída vino. La mía.
No sé cómo pasó que se puso en la "supermarcha" directamente de la "lentamarcha", por lo que cogí velocidad; sumado a la rigidez pesada del manillar; más a un charquito de los que hacía bailar a mi novia y a una curvita de nada, caí con tal violencia que rodé unos metros. Mi novia sólo sabía decir: la bici, dios mío, la bici. Yo estaba bocarriba, con un dolor en la rodilla, y mirando pasar las nubes blancas y grises que dejaban entrever el cielo azul iluminado por el Sol. Me incorporo y no veo a nadie a nuestro alrededor. Todo el camino con gente y en el momento más jodido no hay nadie. Mi novia que sólo llegaba a decir: hostias la bici, la bici, joder, la bici, dios mío, la bici. "Y yo ¿qué? Tanta puta bici, hostias", digo cabreado mientras me miro la pierna. Un raspón tremendo en la rodilla, un golpe en el hombro y molestias, menores, en las muñecas. "Perdona ¿estas bien?", me dice dulcemente mi amor. "Sí, chochito. ¡Hostias, la bici!", digo estupefacto.
No sé con qué, ni cómo, ni por qué, pero la bicicleta se había roto de tal forma que sólo quedaba un hierro con el agarre de la estación. Una rueda había ida a para más allá de lo que había hecho yo; el manillar estaba en dos, el sillín partido; los pedales rotos; el guardabarro rojo hecho añicos... Hostias, la bici. Y ¿ahora qué? ¿Se cobrará el ayuntamiento los 150€ por la bicicleta que le retienen en la cuenta a Pepe? ¿Qué hacemos? Los nervios me empezaron a aflorar, pero mi novia cogío el trozo de hierro con el agarre y dijo: "vamos a la siguiente estación y lo enganchamos como si estuviera la bici puesta, ¿vale?". Hostias que sí, hostias que fuimos y lo hicimos, y hostias que el ordenador dijo que sí. ¡Genial! Me encanta mi niña. Le hemos ahorrado a Pelo de Fuego y Pepe las tarificaciones y el tener que pagar la bici.
Hoy me he hecho una fotico del accidente, no es nada pero ¡dios! cómo quema el Betadine.

Me parece a mi que el servicio de Sevici lo va a coger el que yo me sé. ¡TUSSAM AL PODER! Donde esté mi quad que se quite lo demás.
Grandes, pesadas, sin amortiguación alguna, un carril bici atestado de peatones y protestando a nuestro paso... ¡vaya civismo! Mi novia estaba cabreada.
Tal y como nos dijeron, Pelo de Fuego y Pepe, cada 30 minutos cambiábamos las bicis en la siguiente estación, así no tarificaba su uso y no le quitaban dinero de la cuenta. Mi novia estaba atenta al reloj y dijo que ya se acercaba el momento de dirigirnos a nuestra primera estación.
El pesado manillar me había hecho varias jugarretas bailando de izquierda a derecha; su control es harto complicado; las marchas, que están en el manillar, cambiaban sin querer y le costaba mucho subir de la de "peladea 30 veces para un metro" a la de "peladea 20 veces para un metro", e imposible llegar a la de "peladea 10 veces para un metro". A mi novia se le iba la rueda de atrás de un lado para otro cada vez que pisaba un charco, y a punto estuvo de caerse. Y la caída vino. La mía.
No sé cómo pasó que se puso en la "supermarcha" directamente de la "lentamarcha", por lo que cogí velocidad; sumado a la rigidez pesada del manillar; más a un charquito de los que hacía bailar a mi novia y a una curvita de nada, caí con tal violencia que rodé unos metros. Mi novia sólo sabía decir: la bici, dios mío, la bici. Yo estaba bocarriba, con un dolor en la rodilla, y mirando pasar las nubes blancas y grises que dejaban entrever el cielo azul iluminado por el Sol. Me incorporo y no veo a nadie a nuestro alrededor. Todo el camino con gente y en el momento más jodido no hay nadie. Mi novia que sólo llegaba a decir: hostias la bici, la bici, joder, la bici, dios mío, la bici. "Y yo ¿qué? Tanta puta bici, hostias", digo cabreado mientras me miro la pierna. Un raspón tremendo en la rodilla, un golpe en el hombro y molestias, menores, en las muñecas. "Perdona ¿estas bien?", me dice dulcemente mi amor. "Sí, chochito. ¡Hostias, la bici!", digo estupefacto.
No sé con qué, ni cómo, ni por qué, pero la bicicleta se había roto de tal forma que sólo quedaba un hierro con el agarre de la estación. Una rueda había ida a para más allá de lo que había hecho yo; el manillar estaba en dos, el sillín partido; los pedales rotos; el guardabarro rojo hecho añicos... Hostias, la bici. Y ¿ahora qué? ¿Se cobrará el ayuntamiento los 150€ por la bicicleta que le retienen en la cuenta a Pepe? ¿Qué hacemos? Los nervios me empezaron a aflorar, pero mi novia cogío el trozo de hierro con el agarre y dijo: "vamos a la siguiente estación y lo enganchamos como si estuviera la bici puesta, ¿vale?". Hostias que sí, hostias que fuimos y lo hicimos, y hostias que el ordenador dijo que sí. ¡Genial! Me encanta mi niña. Le hemos ahorrado a Pelo de Fuego y Pepe las tarificaciones y el tener que pagar la bici.
Hoy me he hecho una fotico del accidente, no es nada pero ¡dios! cómo quema el Betadine.

Me parece a mi que el servicio de Sevici lo va a coger el que yo me sé. ¡TUSSAM AL PODER! Donde esté mi quad que se quite lo demás.


3 comentarios:
ay!!!qué pupa más grande!!! si es que el ayuntamiento ni queriendo hace bien las cosas...pero yo te quiero, lo sabes?
Mentira lo de las bicis, reconoce que te has pasado con el sado-maso. No hay dolorrrrrrrrr!!!!! Qué te gusta enseñar, lo que quieres es lucir piernas sexis, desde luego, un chorro de viento debajo y una falda de vuelo y eres Marilyn...
Manson!
qué suerte tienes cabrón! hace comentarios jocosos en tu blog! te dice que te quiere! y te invita a sus viajes!
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