Anoche estaba lloviznando aunque quedamos con el holandés Niels; con la Cubana; con la alemana Naty y su novio de aquí; con José Alberto; Mirta; Alfonsa; Paco y Reyes. Un tropel de gente y yo sin ganas de nada.
Fuimos primero a tomarnos unas tapitas. José Alberto no dejaba de atacar a la Cubana; Naty hablaba y hablaba de su trabajo, mientras su novio asentía y la señalaba con el dedo cada dos por tres; Alfonsa escuchaba a Naty; Paco, Reyes y Mirta hablaban de otra cosa y yo estaba con mi novia y el holandés hablando de Holanda, la marihuana y esas cosas.
Nos pedimos una tanda de montaditos. Alfonsa, que no quería comer nada, acabó quitándome dos montaditos; la Cubana ya empezaba a dejar caer su mano sobre el muslo de José Alberto; Naty dejó de hablar y ahora era el novio quien comentaba lo que ella tenía que soportar en el trabajo, entonces era Naty quien asentaba entre mordisco al montadito, buchito a la cerveza y mordisco al montadito; Alfonsa comía; Paco y Reyes atendían al novio de la alemana; Niels hablaba con mi novia sobre cómo plantar maría en nuestro futuro piso y yo empecé a charlar con Mirta sobre el día y las pocas ganas de salir que tenía.
Acabadas tres tandas de montaditos Alfonsa dijo de ir a otro sitio. Empezamos a dirigirnos para la Alameda pero en ese momento cayó una tromba de agua. "¡Seguidme!", dijo Mirta, y nos metió en un hotel. Nos hizo subir a la azotea; allí han puesto una especie de bar con amplios sillones. No había nadie. De la montera caían chorros de agua, la luz se había cortado pero habían puesto velas por algunas mesas. La única luz que teníamos, a parte de las velas, era la del bar y la del servicio. Juntamos dos mesas, las colocamos entre dos "cataratas" de agua, le dimos la vuelta a varios cojines porque estaban mojados, y fui a la barra a pedir. Nueve mojitos, y dos Pepsis. La camarera me dice en voz baja: tengo Brugal pero para ti y para mí en mi casa. A esto que se acerca mi novia y la camarera saca una botella de ron blanco con "es el que me queda". Yo me doy la vuelta y me siento, dejo allí a mi novia sola. La lluvia golpea con furia la montera.
Las velas hace aquello muy acogedor.
Con nuestras bebidas alrededor de la mesa estamos: José Alberto que ya se besa con la cubana, a su lado está Alfonsa; los tres en el mismo sillón. A su izquierda en dos sillones Naty y su novio; en otros dos Paco y Reyes; en otro sillón Niels, y en otro grande mi novia, Mirta y yo.
Empezaba la noche a animarse, al menos para mí, pero la lluvia entró con furia acompañado de truenos y relámpagos. De la oscuridad salían fogonazos enormes que emblanquecían el cielo y Niels (dos metros de tio, muy delgado, de pelo y bigote rubio, con voz profunda), se dobló sobre sus piernas, se hundió en el sillón y gritaba histérico en holandés. Gritaba y lloraba. Paco y Reyes intentaban consolarlo para llevarselo de allí, por lo visto los truenos y relámpagos le asustan. A esto que oigo a Naty reírse como una loca, el novio de ella intentando calmarla, me doy cuenta que se ríe de la Cubana y Alfonsa que se estan enrrollando ¡bestialmente! y José Alberto está en plan voyeur tocandose los huevos, mi novia se levanta para ayudar a Paco y Reyes con Niels, mientras Mirta me echa el brazo encima, me come la oreja y me dice que a ella la llaman "la reina anal". Noto que la humedad del cojín ha llegado a mis pantalones y me hace sentir incómodo. En ese momento sólo oigo los gritos histéricos de Niels, la risa histérica de Naty y el resonar de "reina anal" en mi cabeza. Me levanto como un resorte "tengo el pantalón mojado", le digo a Mirta; "yo las bragas", me contesta. Me giro, veo a mi novia, salgo del sillón, y la agarro del brazo, "necesito salir de aquí", le digo. Ella está preocupada con Niels.
La tranquilidad en la que estábamos, y la que necesitaba, se tornó locura en un momento.
Allí dejé a todos, llamé al ascensor, se abren las puertas y me empuja adentro Mirta.
Hoy he hablado con mi novia por lo de ayer, al final lograron sacar al holandés cuando dejó de llover, José Alberto se fue solo a casa mientras que la Cubana se lió con el novio de Naty y ésta con Alfonsa. Yo... me disculpé con mi novia porque uno, aquella noche, fue súbdito de la Reina Anal.
Desde aquí quiero dar todo mi apoyo a José Alberto, Bass.
Te quiero, novia mía. Tú si que eres mi reina.
Fuimos primero a tomarnos unas tapitas. José Alberto no dejaba de atacar a la Cubana; Naty hablaba y hablaba de su trabajo, mientras su novio asentía y la señalaba con el dedo cada dos por tres; Alfonsa escuchaba a Naty; Paco, Reyes y Mirta hablaban de otra cosa y yo estaba con mi novia y el holandés hablando de Holanda, la marihuana y esas cosas.
Nos pedimos una tanda de montaditos. Alfonsa, que no quería comer nada, acabó quitándome dos montaditos; la Cubana ya empezaba a dejar caer su mano sobre el muslo de José Alberto; Naty dejó de hablar y ahora era el novio quien comentaba lo que ella tenía que soportar en el trabajo, entonces era Naty quien asentaba entre mordisco al montadito, buchito a la cerveza y mordisco al montadito; Alfonsa comía; Paco y Reyes atendían al novio de la alemana; Niels hablaba con mi novia sobre cómo plantar maría en nuestro futuro piso y yo empecé a charlar con Mirta sobre el día y las pocas ganas de salir que tenía.
Acabadas tres tandas de montaditos Alfonsa dijo de ir a otro sitio. Empezamos a dirigirnos para la Alameda pero en ese momento cayó una tromba de agua. "¡Seguidme!", dijo Mirta, y nos metió en un hotel. Nos hizo subir a la azotea; allí han puesto una especie de bar con amplios sillones. No había nadie. De la montera caían chorros de agua, la luz se había cortado pero habían puesto velas por algunas mesas. La única luz que teníamos, a parte de las velas, era la del bar y la del servicio. Juntamos dos mesas, las colocamos entre dos "cataratas" de agua, le dimos la vuelta a varios cojines porque estaban mojados, y fui a la barra a pedir. Nueve mojitos, y dos Pepsis. La camarera me dice en voz baja: tengo Brugal pero para ti y para mí en mi casa. A esto que se acerca mi novia y la camarera saca una botella de ron blanco con "es el que me queda". Yo me doy la vuelta y me siento, dejo allí a mi novia sola. La lluvia golpea con furia la montera.
Las velas hace aquello muy acogedor.
Con nuestras bebidas alrededor de la mesa estamos: José Alberto que ya se besa con la cubana, a su lado está Alfonsa; los tres en el mismo sillón. A su izquierda en dos sillones Naty y su novio; en otros dos Paco y Reyes; en otro sillón Niels, y en otro grande mi novia, Mirta y yo.
Empezaba la noche a animarse, al menos para mí, pero la lluvia entró con furia acompañado de truenos y relámpagos. De la oscuridad salían fogonazos enormes que emblanquecían el cielo y Niels (dos metros de tio, muy delgado, de pelo y bigote rubio, con voz profunda), se dobló sobre sus piernas, se hundió en el sillón y gritaba histérico en holandés. Gritaba y lloraba. Paco y Reyes intentaban consolarlo para llevarselo de allí, por lo visto los truenos y relámpagos le asustan. A esto que oigo a Naty reírse como una loca, el novio de ella intentando calmarla, me doy cuenta que se ríe de la Cubana y Alfonsa que se estan enrrollando ¡bestialmente! y José Alberto está en plan voyeur tocandose los huevos, mi novia se levanta para ayudar a Paco y Reyes con Niels, mientras Mirta me echa el brazo encima, me come la oreja y me dice que a ella la llaman "la reina anal". Noto que la humedad del cojín ha llegado a mis pantalones y me hace sentir incómodo. En ese momento sólo oigo los gritos histéricos de Niels, la risa histérica de Naty y el resonar de "reina anal" en mi cabeza. Me levanto como un resorte "tengo el pantalón mojado", le digo a Mirta; "yo las bragas", me contesta. Me giro, veo a mi novia, salgo del sillón, y la agarro del brazo, "necesito salir de aquí", le digo. Ella está preocupada con Niels.
La tranquilidad en la que estábamos, y la que necesitaba, se tornó locura en un momento.
Allí dejé a todos, llamé al ascensor, se abren las puertas y me empuja adentro Mirta.
Hoy he hablado con mi novia por lo de ayer, al final lograron sacar al holandés cuando dejó de llover, José Alberto se fue solo a casa mientras que la Cubana se lió con el novio de Naty y ésta con Alfonsa. Yo... me disculpé con mi novia porque uno, aquella noche, fue súbdito de la Reina Anal.
Desde aquí quiero dar todo mi apoyo a José Alberto, Bass.
Te quiero, novia mía. Tú si que eres mi reina.


2 comentarios:
Bueno pero que pasó con la camarera al final? Bebiste Brugal? Desde aquí, no sé quien es, pero ánimo Bass, no todos los dias se pueden contar estas cosas de la vida...
gracias por vuestro apoyo, me emocionáis...
PD:yo sí sé que paso con la camarera y el brugal..
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