Anoche nos invitó mi amigo Darío, a mi novia y a mi, a una cena en una pizzería. Era una excusa para celebrar que ya llevaba tres meses con la misma mujer, y sin cuernos por parte de él. Su novia estaba en Madrid resolviendo nosequé, por lo que no pudo venir.
Mesita para los tres, el restaurante lleno, de beber agua y Pepsi-Light, pedimos de comer una ensalada para tres y luego dos pizzas diferente enormes; antes nos ponen un cestito con pan, picos y esos picos finos alargados típicos de los italianos.
Primer plato: nos colocan los platitos para servirnos la ensalada, yo sirvo a mi chica, voy a servir a Darío y me espeta un "échate tú", así hago, acto seguido agarra la ensaladera y se la pone encima de su plato, a su vez coge el cestito y empieza a engullir ensalada con picos. Terminamos de comer la ensalada, Darío aún no la ha acabado pero la aparta para quitar su plato y comer más agusto, en ese momento se acerca el camarero y se lleva la ensala y la botella de Pepsi-Light. Darío se queda petrificado. Mi novia y yo no le dimos importancia, además estaba casi acabada. Ese "casi", por lo visto era muy importante para Darío. Se le quitó la sonrisa de la cara.
Segundo y Tercer plato: Nos colocan las dos pizzas (diferentes) y empezamos a repartírnoslas. Darío las enrrollaba. Es decir, cogía un trozo de una y lo ponía encima de la otra hacía un canuto y se las metía enteras en la boca. Las pizzas las empujaba con los picos. Parecía nervioso. Mi novia y yo no teníamos muchas ganas de comer, pues bebimos antes unas cervezas con olivitas en el bar de siempre, por lo que Darío casi se come el duplete pizzero.
A esto que llega el camarero; retira los platos; mi novia le pide la cuenta; Darío se hace dueño del cestito, al cual le quedaban pocos picos, y sigue masticando; llega el camarero con la cuenta; Darío suelta el cestito para coger la cartera; el camarero se lleva el cestito junto con los vasos de agua, a esto que Darío salta como un resorte y se encara con el camarero. Le grita que deje los picos y el agua, que de la mesa no se quita nada hasta que lo dice el cliente y otras cosas. El camarero aún con los picos y los vasos en la mano se enfrenta a él también gritándole. Yo estoy petrificado viendo el espectáculo; yo, mi novia y la gente de alrededor. Sin darme cuenta de lo que pasa empiezan a pelearse, la gente se levanta a separarlos, Darío se aferra al camarero y se va deshaciendo de clientes, y otros camareros, que se le echan encima. Miro a mi novia y me la veo que está metiendo en su bolso los cubiertos de las mesas contiguas, dos copas de vino y esos picos alargados finos italianos. Empiezo a tener miedo y vuelvo a mirar a Darío. Ha desaparecido entre una montaña de hombres, pero la montaña se va moviendo de un lado a otro, hacia delante, hacia atrás... Hay mujeres chillando, otras llorando... Y mi novia seguía metiendo cubiertos en el bolso.
Me levanto, salgo del bar y empiezo a andar calle abajo, me doy cuenta que me sigue mi novia, me alcanza y me dice: "ya tenemos parte del ajuar". En ese momento me dolió no haber pensado en ella, en nosotros. Me sentí mal por ser tan egoísta y querer salir de allí corriendo, me avergoncé a mi mismo, porque podía haber ayudado a mi novia cogiendo más platos y vasos para el piso que en breve vamos a tener. Lloré y me consoló. La quiero mucho. Ella piensa siempre en nosotros.
Llevo toda la mañana llamando a Darío pero no contesta, no sé qué paso al final.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)


3 comentarios:
Recuérdame que no invite a tu colega a la próxima cena en mi casa...
Ni a tu novia... que me despisto y me roba la cubertería pal jaguár del piso.
si,yo le conozco, es verdad que es un fiera...tiene una cara de leona...y tu novia de gatita...
Publicar un comentario